La lección de silencio
” El silencio es la suspensión de todo movimiento “
Debe entenderse de modo positivo, como un estado superior al orden normal de las cosas.
Existen dos formas de silencio, el silencio resistencia que resulta de la dificultad de decir y el silencio comunicación que es la última forma de comunicación.
La lección de silencio es una lección colectiva que debe hacerse con el conjunto de los niños presentes. Es la sola actividad que pide la totalidad del grupo.
No es planificable. No decimos que vamos a hacer una lección de silencio. No es un llamamiento al orden, ni a la calma. Es una posibilidad que puede emerger en un momento dado en el grupo y que hay que coger al vuelo (podemos decirles a los niños: ” Y si guardasemos silencio… “. Podemos hacer justo un gesto). Puede hacerse una vez, dos veces, diez veces, o jamás. Su duración es variable, oscila entre un segundo y dos minutos. Exige un estado de receptividad, de presencia en sí mismo gracias al control de sí y esto en todos. El punto de partida se sitúa alrededor del control y el punto de llegada alrededor de la calma. La lección de silencio es un punto de llegada, es unión y comunión.
Este ejercicio permite controlar sus propios movimientos, dominarse, es liberarse del control de los demás.
Los juegos de silencio
Para preparar la lección de silencio, juegos de silencio son propuestos individualmente o colectivamente. Contribuyen a la capacidad sorprendente de disciplina de los niños.
– Escuchar los ruidos exteriores, los ruidos interiores.
– Durante un momento, fijar la atención y hacer silencio interior.
– Escuchar el ruido de la respiración.
– Podemos cuchichear, arrugar papel.
– Invitar a algunos niños al silencio.
Nota: preparación indirecta de la lección de silencio diariamente en el modo de presentar, de hacer la actividad y de ser.
Pedagogía científica, tomo 1, página 75, 115-118.






